Revisa tu técnica: grábate

 

Seguro que nunca te has visto nadando, una cosa es como piensas que nadas, la posición que llevas, tus aceleraciones o la coordinación de tus pies y/o brazos, o incluso tu respiración puede ser totalmente diferente a lo que realmente es.

Así que puedes grabarte en video para compararte y encaminar tus progresos por el camino adecuado, simplemente con tu móvil puedes grabarte nadando lateral y frontalmente.

 

Deja que corrijan tu técnica

 

Acudir a un centro de perfeccionamiento donde un buen profesional dirija tu desarrollo técnico, además de ayudar a pautar tu entrenamiento a largo plazo usando los mejores métodos posibles. A la larga puede suponer un ahorro de tiempo y esfuerzo muy importante.

 

Lo importante es lo que ocurre en el agua

 

A grandes rasgos, debes intentar mejora tu posición hidrodinámica con el fin de disminuir la resistencia al avanzar y mejorar a la vez tu propulsión de brazos. La eficiencia de la patada o el recobro de los brazos son de menor importancia, salvo que provoquen grandes errores, pues lo que verdaderamente importa es lo que ocurre dentro del agua.

 

Pruebas de velocidad: codos casi extendidos en su totalidad, muñecas muy flexionadas en agarre, aceleración de manos excepcional o rolido de hombros reducido.

 

Pruebas de fondo: codos más flexionados (menos profundidad de mano) durante el tirón, muñecas más extendidas en agarre con menor importancia relativa de esta fase y rolido de hombros amplio.

 

Ve error a error

 

Lo más difícil de todo es darse cuenta de los errores técnicos que uno comete, así que no intentes corregir todos a la vez prioriza en los 2 ó 3 más importantes. Centrarse en la solución de esos errores principales seguramente hará que desaparezcan otros errores asociados.

Mejora tus habilidades acuáticas

 

No te dediques sólo a nadar, debes de entrenar dentro de tu sesión la parte técnica, por ejemplo al final del calentamiento es un buen momento para hacerlo. Para ello existen multitud de ejercicios en el agua que te ayudarán a adaptarte al medio.

Los mejores nadadores son capaces de hacer ejercicios en el agua increíblemente complejos, así que no te quedes en los típicos puntos muertos, ni en los ejercicios de codos altos en recobro, varía todo lo que puedas.

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Intenta mejorar tus marcas

 

De lo que se trata es de nadar más rápido, esto nunca se debe olvidar, así que evalúa tus marcas y progresos mediante el uso del trabajo técnico, del proceso de entrenamiento y de la oscilación de las variables cinemáticas frecuencia y longitud de brazada.

 

La velocidad de desplazamiento se determina Velocidad = Frecuencia de ciclo * Longitud de ciclo. Esto significa que para una misma técnica de nado la velocidad aumentará en la medida en que una o las dos variables aumenten (o que una aumente más de lo que la otra disminuya…).

 

Es muy común ver nadadores poco experimentados buscar una reducción en el número de brazadas e incluso se comparan con nadadores de élite en cuanto a brazadas por largo, sin importarles la velocidad, lo cual es un error, ya que el número de brazadas es sólo una de las variables de la ecuación.

 

Acelera tus brazadas

 

El peor enemigo de la velocidad de desplazamiento en el agua es la velocidad de las manos y/o de los pies, es decir, una mayor aceleración supondrá más velocidad y más deslizamiento, siempre que se mantenga la orientación de tus superficies propulsivas (manos y pies) de manera correcta.

Pero a mayor aceleración mayor gasto energético, ahí es donde entra en juego el proceso de entrenamiento, donde tienes que poner ahínco en acelerar los movimientos pero con la mejor técnica posible, y a la larga se conseguirá ser más efectivo y poder pasar a un nivel superior.

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